El juego: una propuesta metodológica activa

La Educación Física tiene un contenido. Éste, tiene distintas connotaciones, tantas como profesores (as) hay, mi posición lo ubica como un medio para lograr los objetivos preestablecidos y como parte de las declaraciones pedagógicas de la acción motriz.

El contenido dice César Coll, “designa un conjunto de saberes o formas culturales cuya asimilación y apropiación por los alumnos y alumnas se considera esencial para su desarrollo y socialización”.

El presente artículo tiene que ver con la consideración del contenido lúdico como una forma metodológica de tipo activo y que permite a los niños aprender más allá de las funciones orgánicas. El juego como se argumentará incide en el aprendizaje de actitudes, normas y valores, óptica que le da un sentido pedagógico a la actividad motriz.

Acerca de los contenidos

Los contenidos se refieren a qué ha de enseñarse y posteriormente convertirse en las actividades de aprendizaje. Lo que a continuación se apunta se presenta como parte del debate y con el fin de orientar la práctica de la educación física, sin llegar a un punto que provoque seculares embates, los contenidos de la asignatura bien pueden orientarse por los siguientes ámbitos:

Desarrollo de las habilidades perceptivo-motrices: una habilidad es “toda aquella acción muscular o movimiento del cuerpo requerido para la ejecución con éxito de un acto deseado”2, una habilidad supone un acto consciente e implica la edificación de una competencia motriz.

La competencia motriz3 es “el conjunto de conocimientos, procedimientos, actitudes y sentimientos que intervienen en las múltiples interacciones que realiza (el niño) en su medio y con los demás, y que permiten que los escolares superen los diferentes problemas motores planteados, tanto en las sesiones de educación física como en su vida diaria”.4

Esta competencia motriz hace referencia a un tipo de inteligencia sobre las acciones, de una inteligencia que supone conocer qué hacer, cómo hacerlo, cuando y con quién actuar en función de las tareas planteadas.

Ser competente, supone poseer un repertorio de respuestas (en el caso que nos ocupa, respuestas motrices) de procedimientos para hacer y actuar, y de actitudes que le permitan al niño una práctica autónoma sobre sus acciones. Ser competente implica también, el desarrollo del sentimiento de capacidad para actuar, de sentirse seguro, de poder salir airoso de los problemas, de perder miedos, de hacer propuestas, de hacer planes, de modificar y manifestar una actitud de alegría al ser causa de transformaciones en su medio.5

Lo importante de este tipo de conocimiento que la actividad física promueve y de la competencia motriz que edifica, es que cuando una persona sabe cómo hacer las cosas, su conocimiento se halla actualizado y puesto en práctica en lo que hace. Su inteligencia se manifiesta en sus hechos, destrezas y realizaciones.

Volviendo al desarrollo de las habilidades perceptivo-motrices he de asentar que poseen dos características importantes; la flexibilidad6 y adaptabilidad. La percepción supone una experiencia más compleja que la mera sensación, es el resultado de los procesos de orden superior que integran y asocian a las sensaciones, de esta forma la percepción es “la adquisición del conocimiento del yo y del medio por selección y asociación de informaciones, que si bien comporta una importante parte innata, puede ser, sin embargo, objeto de aprendizaje”.7

Siendo de esta manera el contenido de este desarrollo perceptivo-motriz tiene que ver con el cúmulo de experiencias que la educación física ha de brindar a los niños con el fin de proporcionales elementos para acrecentar la competencia motriz sobre la base del conocimiento de sí y de sus posibilidades de acción. De esta forma se toma referencia del mundo físico que le rodea, que le ha de permitir una mejor elaboración de esquemas o patrones de movimiento. Con este tipo de desarrollo se apuesta a que los niños obtengan una mejora en su habilidad perceptiva en todos sus aprendizajes.

Desarrollo de habilidades motrices básicas: toda habilidad (de acuerdo a la conceptualización anterior) tiene un carácter evolucionista y parten de la carga filogenética de todas las personas, es decir, con el crecimiento, los patrones de movimiento van teniendo un grado cada vez mayor y mejor de ejecución y control. En la actualidad muchos autores coinciden en que son susceptibles de mejora por medio de la maduración, la práctica y la experiencia. Las habilidades motrices básicas son; los desplazamientos, los saltos, los giros y las manipulaciones.

El desarrollo de estas habilidades motrices básicas hace referencia a un trabajo de coordinación de tipo elemental (básico) que por medio del ejercicio natural y cotidiano de caminar, trotar, correr, saltar, girar, lanzar, a través de una práctica vivenciada y basada en el juego, han de afirmar los patrones de movimiento elementales a fin de proporcionar un mayor bagaje de experiencias que le permitan a los niños poder ampliar su motricidad y experiencias del control e incorporación del yo en la acción (competencia motriz).

Juegos motores: el juego es el principal interés de los niños en edad escolar. Es a través del juego que aprenden el mundo físico, afectivo y social que les rodea. El juego es el fenómeno cultural más estudiado, por lo que no insistiré en su valor. Pondré el acento en que el juego desarrolla el pensamiento estratégico y la lógica motriz y es precisamente en estos elementos, que gravita mi interés.

En el pensamiento estratégico y la lógica motriz se dan cita al menos tres fases; la percepción y el análisis de la situación y sucesos del juego; en segundo término, la solución mental del problema o acción, y finalmente, la solución y respuesta motriz.8 Para la consolidación de este tipo de pensamiento y lógica de acción, es importante que el docente utilice un estilo de enseñanza no directivo, ni juegos que exijan modelos de movimiento y/o reglas determinadas, por el contrario hay que dirigirnos a formas de enseñanza que motiven la exploración y el descubrimiento donde los niños puedan hacer propuestas y modificaciones a los juegos mismos.

Cuando un niño juega, está aprendiendo. Introyecta roles y valores, y cuando juega con otros se está centrando en cómo hacerlo, cuándo y con quién actuar, y cómo hacer negociaciones con sus compañeros. Esto es el motivo más fuerte para considerar que dentro de las actividades de juego (lúdicas) hay aprendizaje; es en otras palabras, el contenido organizador.9

Una vez iniciada la actividad (juego) motivada por el contenido organizador, se derivan de éste, otros contenidos, tales como saltar, correr, girar, atrapar, etc., al ser así todas las demás acciones que el niño(a) desarrolla, le dan un “significado” a su movilidad (no es lo mismo correr en solitario, que correr para no dejarse atrapar por el compañero), por eso sostengo que hay aprendizaje.

Existen tres categorías básicas de los juegos; el libre, el orientado y los juegos dirigidos.10

El juego libre es individual y autónomo, donde los lugares y espacios son elegidos por los sujetos (niños y niñas) y se desarrollan tanto en forma personal o con los otros. Este tipo de juegos tiene un sentido espontáneo e imaginario y cuando existen reglas son impuestas por los mismos jugadores.

El juego orientado son aquellas actividades en las que los protagonistas de la selección y acción son los mismos niños donde el profesor (a) interviene sin ser el protagonista ni el director de los mismos.

El juego dirigido es una actividad que estará propuesta, organizada y vigilada por el profesor (a): contiene una intención formativa, es decir, los docentes utilizamos este tipo de juegos para lograr en los niños (as) muchos aprendizajes, “ el juego libre, orientado y dirigido no tienen por qué ser excluyentes. Si bien en el juego libre es el exponente de la libertad y de la autonomía personal, al cual toda persona libre aspira; el juego dirigido si no es impuesto y excesivamente reglamentado, propicia la experiencia lúdica al ofrecer nuevas posibilidades, nuevas conductas, nuevos recursos y nuevas formas de juego, a partir de las cuales el sujeto -niño o adulto- reinventa y vuelve al juego autónomo con nuevas disposiciones en su hacer, fin de toda situación lúdico-educativa”11

La propuesta que vengo haciendo de un tiempo atrás, incide en que el conjunto de manipulaciones 12sobre el contenido que hace el niño a través del juego son actividades de aprendizaje; un ejercicio es más valioso por lo que permite construir que el ejercicio como tal.

La metodología que más se acerca a esta perspectiva pedagógica es la que utiliza al juego como medio de aprendizaje. Sostengo que la Educación Física escolar debe privilegiar la actividad lúdica como principal herramienta para vincular a los niños (sujetos de aprendizaje) con el manejo del contenido, pues las características de los niños de esta edad así lo exige, con esto entramos en su capacidad de aprendizaje. Los niños siempre asimilarán y por tanto aprenderán, aquello que les es atractivo, divertido, que los reta y desafía, que les examina.

En los tres pasos o mecanismos para que la acción motriz sea considerada como un acto inteligente (percepción, decisión y ejecución), existe igual número de niveles en la elaboración de respuestas; espontáneas, elaboradas y codificadas.13

Espontáneas; cuando la respuesta es inmediata y surge del ritmo cinético de las personas y parte del repertorio de patrones de movimiento propios y son motivadas por las consignas del exterior.

Elaboradas; cuando el tipo de respuesta implica la actividad mental (constructiva) por parte del niño, y que a partir de la primera respuesta (espontánea) hay una variación y ajuste en los patrones de movimiento. Este tipo de respuesta, puedo decir, contiene un “significado” distinto a la primera, pues hay un proceso de reelaboración de la acción motriz.

Codificadas; respuesta y proceso que tiene que ver con la actuación del sujeto (niño/a) y donde los protagonistas (resto de compañeros) interactúan para resolver el planteo y se implican ciertas reglas para lograr la respuesta motriz.

Un ejemplo de estos tres niveles de elaboración de respuestas, bien puede ser el siguiente; el juego se llama “Las posiciones”, el grupo (40 integrantes) está organizado en pequeños equipos de 8 integrantes cada uno. El profesor (a) con sus manos se tapa los ojos y empieza a contar en voz alta, de uno en uno hasta el diez, tiempo que sirve para que cada uno de los equipos adopte una posición colectiva, un círculo tomándose de las manos, hincados, sentados etc. Ante esta primera fase del juego, los niños responden espontáneamente y adoptan la primera posición que les viene en mente. El profesor (a) se destapa los ojos y observa a los equipos, después los invita a hacer otra posición colectiva (que no puede ser la misma) pero ahora contará hasta el número nueve y los niños tendrán menos tiempo para hacer su composición (ahora ya elaborada), el juego continua hasta que el conteo se reduce al número dos, entonces todos los niños entran en el nivel de codificación y se organizan para construcción de sus posiciones. Es importante hacer notar que el maestro (a) no intervino en la forma de organización de los niños, son ellos a partir de sus motivaciones que interactúan para elaborar las respuestas. Aquí, hay aprendizaje.

Estamos pues ante una estrategia metodológica activa que pretende en los niños una respuesta motriz como una acción inteligente, y esto lo podemos encauzar con el juego.

La actitud del profesor (a) debe entonces favorecer la creatividad y autonomía de los niños (as), esto lo podremos lograr con el estilo de enseñanza que involucre cognoscitivamente la actuación de los muchachos, es decir, que impliquen como mencionaba más arriba, la percepción, decisión y ejecución de las acciones motrices.

“Tan sólo recuerdo que entrenábamos juegos de equipo tales como el béisbol y que practicábamos

los deportes en la escuela. Recuerdo que odiaba todo aquello porque no era un
corredor rápido y nunca me elegían para los deportes y porque era -y todavía soy-
bastante descoordinado y encontraba muy difíciles los juegos de pelota”

Para que la competencia motriz ya mencionada se edifique con mejor tino, es importante brindar una variabilidad de actividades y por tanto manejo del contenido, que les permita a los niños enfrentarse a situaciones de actuación motriz desde distintas formas.

Para tal cometido, propongo dos elementos metodológicos; los juegos dirigidos y las situaciones pedagógicas.

Los juegos dirigidos tienen que ver con actividades lúdicas organizadas por el docente donde los niños (as) ponen a prueba nuevos aprendizajes, nuevas conductas y nuevas formas de actuar, y donde el pensamiento estratégico y la producción divergente15 están presentes. Este tipo de juegos tienen como cometido animar a los niños (as) a la curiosidad por su propio cuerpo, a descubrir sus posibilidades, a saber qué hacer y cómo poder resolverlo, a resolver pequeños problemas y a organizar tácticas del juego.

Aún y cuando ya existen infinidad de propuestas para clasificar los juegos, propongo como estrategia básica la siguiente;

JUEGOS DIRIGIDOS

Juegos de cancha común.

Juegos de cancha dividida.

Juegos de invasión.

Todos y cada uno de estos juegos tienen como principal característica que ponen énfasis en la actividad lúdica, el logro de conquistas personales, la modificación de reglas (canchas) y la incertidumbre como situación motivante.

También conviene señalar que los juegos (de todo tipo) tienen objetivos implícitos y explícitos, es decir, un juego de “corretear” puede servir al mismo tiempo para entretener y ofrecer un momento de solaz a los niños, al tiempo que nos sirve para el desarrollo perceptivo motriz, entonces es importante no desperdiciar el potencial que nos brindan los juegos.

6. Algunos juegos dirigidos

6.1. Juegos de cancha común

“ALTO”. Se designa a uno o dos niños (as) que son los que “la traen”, el resto de los jugadores se esparcen por el área de juego. A la señal convenida estos dos jugadores corren a atrapar a sus compañeros, al lograr capturas éstos se convierten en manchadores, para evitar ser capturado es necesario adoptar una posición estática, levantando los brazos y con sus piernas separadas al tiempo que dicen en voz fuerte “Alto” (posición que les impide moverse), para ser rescatado debe ser tocado por uno de sus compañeros que aún no es atrapado.

LOS PUENTES
Este juego puede ser una variante del anterior o específico. Se designan a los que “la traen” (manchas), a la señal, salen a perseguir al resto de jugadores, éstos para no ser capturados adoptan la posición de “medio puente” (piernas separadas y los brazos al frente), otro jugador que tampoco quiere ser capturado se enlaza con el primero y forman un “puente” y sólo cuando un tercer corredor pasa por debajo los libera y continúan en el juego. Los capturados pasan a ser del equipo que “la trae”.

 

http://www.efdeportes.com/efd22/eljuego.htm

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