Wall-E no solo en imágenes si no ahora en la vida diaria

 

Cuántas veces no hemos terminado de ver una película animada y le hemos dicho emocionados a nadie en particular “¡Aaaw, me encantaría que mis juguetes hubieran sido reales!” o “¡Lo que daría por tener a Stitch como mascota!” o “¡Quién fuera sirena para que el Príncipe Eric me rescatara de un naufragio!” (¿¡Qué?! ¿Quién dijo eso?)…

Tristemente, la dura e inclemente realidad nos ha enseñado que el 90% de lo que sucede en las cintas animadas es completamente irreal: que los juguetes no cobran vida cuando no los ves, que no es posible tener a un extraterrestre como mascota y que no serás salvado por los brazos de un príncipe con la cara de Jake Gyllenhaal…NUNCA.

Pues ¿qué creen? Un hombre californiano con mucho tiempo libre se dio a la tarea de romper con esa racha de decepciones y dedicó dos años de su vida a construir una réplica del adorable robot Wall-E, protagonista de la cinta homónima de Pixar del 2008.

Mike Senna -cuyo último proyecto fue recrear a R2-D2 de la saga `Star Wars´- invirtió 25 horas a la semana durante los últimos dos años realizando un estudio minucioso del comportamiento y apariencia del robot, con la única intención de duplicarlo y hacerlo lo más parecido posible a su contraparte animada. El resultado es sin lugar a dudas sorprendente, y la razón detrás de su creación, conmovedora, no solamente el capricho de un geek de la tecnología.

Senna dice que después de llevar su versión de R2-D2 a eventos de caridad para niños con cáncer y ser testigo de las reacciones de los pequeños, decidió crear algo con un poco más de “emoción”, ¿y qué mejor robot para este propósito que el enamoradizo y expresivo Wall-E?

 

No te quedes callado

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