La motivación hacia las clases de Educación Física

 
 

 

 

Resumen

 

 

 

          La Educación Física constituye una vía importante que encamina sus actividades a la formación integral de la personalidad. La disposición manifestada por los educandos hacia las ejecuciones que en ella se realizan, determinará en gran medida el cumplimiento exitoso de los objetivos propuestos. El presente artículo pretende brindar a los profesores un conocimiento general sobre la motivación como proceso psíquico inductor y su importancia en esta asignatura, además de ofrecer algunas recomendaciones que pueden ser útiles para motivar a los alumnos en las clases. Para este propósito se han tenido en cuenta los datos aportados por la literatura especializada, así como las experiencias de 14 profesionales de la esfera y el criterio de nueve psicólogos expertos en la temática abordada.

 

 

 

 

 

          Palabras clave:

 Educación Física. Motivación. Alumnos   

 

   

La motivación como proceso psíquico inductor

    La motivación constituye un término que se utiliza para explicar los móviles o causas de la conducta, en ella se resume una serie de elementos que determinan la actividad tendiente a satisfacer las necesidades.

    El término motivación se deriva de una raíz latina que significa “mover o poner en movimiento”, entendiéndose como algo que impulsa a la acción (Paglilla y Zavanella, 2005). En consecuencia con lo planteado, Guillén (2003) refiere que su origen etimológico indica aquello que mueve a comportarse a un individuo.

    En una definición del Diccionario Enciclopédico Universal, citada por Sáenz López Buñuel, Ibáñez y Giménez Fuentes Guerra (1999), se plantea que “la motivación es el factor o conjunto de factores que intervienen como causa de la conducta o móvil de la acción”.

    En esencia, se comprende a la motivación como una relación entre condiciones internas que se manifiestan en estados de activación y dirección del comportamiento, desencadenantes en una conducta que propicia alcanzar un objetivo, lo que al mismo tiempo es expresión de la satisfacción de la necesidad que da origen al proceso motivacional.

    Aunque al definir la motivación de alguna manera se hace mención a la conducta o comportamiento, no se debe perder de vista que ésta se ubica sólo como causa de la activación interior que se presenta en dicho proceso. En consecuencia con esto Garzarelli (s/a) plantea que la motivación está íntimamente ligada a un estímulo interno, lo que incita a realizar una acción encaminada a buscar y encontrar respuestas que garanticen la satisfacción.

    La motivación es interna, inductora de acciones que se dirigen a satisfacer las necesidades. Las conductas humanas no son más que la expresión en que se manifiesta este proceso interior.

    Por su parte Roberts, citado por Xiang y otros (2003), refiere que como una clave facilitadora de las conductas de logro la motivación puede ser definida como la energía, activación y regulación de la conducta.

    Es importante destacar en esta definición el aspecto referido a la regulación de la conducta, ya que la motivación constituye un componente importante de la regulación inductora de la personalidad. En este sentido se distingue al proceso motivacional como mecanismo inductor que propicia la actividad del individuo para alcanzar sus metas u objetivos.

    González Serra (1995: 2) plantea que “llamamos motivación al conjunto concatenado de procesos psíquicos (que implican la actividad nerviosa superior y reflejan la realidad objetiva a través de las condiciones internas de la personalidad) que conteniendo el papel activo y relativamente autónomo de la personalidad, y en su constante transformación y determinación recíprocas con la actividad externa, sus objetos y estímulos, van dirigidos a satisfacer las necesidades del hombre, y en consecuencia, regulan la dirección (el objeto-meta) y la intensidad o activación del comportamiento, manifestándose como actividad motivada”.

    Analizando esta definición se llega a una comprensión más acabada de la motivación, ya que de alguna manera se hace referencia al mecanismo desde su origen a partir de los procesos psíquicos que intervienen, hasta su concreción en la actividad dirigida a la satisfacción, lo cual no puede verse aislado de la actividad externa en la cual se desarrolla.

    Se establece entonces que la motivación es un proceso que comprende la unidad entre lo cognoscitivo y lo afectivo y constituye una expresión de la personalidad que surge como resultado de la interacción del individuo con el medio externo, mediante la cual se desencadena un impulso que conduce y activa al sujeto a la acción para satisfacer la necesidad que le da origen, contribuyendo de esta manera a regular la conducta.

    Formando parte esencial del proceso motivacional se encuentran las necesidades y motivos, elementos estructurales de la motivación humana que enmarcan la actividad del sujeto hacia la obtención de su satisfacción (objetivo).

    La fuente primaria de toda actividad humana está constituida por la necesidad, que al hacerse consciente para lograr un objetivo deviene en motivo, de ahí que estos dos componentes constituyan elementos básicos en el proceso motivacional.

    En este sentido Sánchez Acosta y González García (2004, 52) definen la necesidad como “un estado de carencia del individuo que lleva a la activación con vistas a su satisfacción, en dependencia de las condiciones de su existencia”.

    Toda necesidad humana para activar al hombre buscando su satisfacción debe dar paso al hacerse conciente al surgimiento del motivo. Entre estos dos elementos existe por tanto una unidad indisoluble en el mecanismo motivacional.

    En consecuencia con esto González (1995: 31) refiere que el “motivo es el reflejo psíquico del objeto-meta de la actividad como algo que puede ser obtenido en dependencia de las circunstancias actuales, externas e internas”… “es la unidad indisoluble del reflejo de la posibilidad de obtener el objeto-meta de la actividad, con la necesidad activa, eficiente e impulsora”.

    Por su parte Sánchez y González (2004: 54) definen el motivo como “aquel objeto que responde a una u otra necesidad y que, reflejado bajo una u otra forma por el sujeto, conduce a su actividad”.

    Según Rudik (s/a: 2) “se entiende por motivos los pensamientos y sentimientos del hombre que le incitan a realizar una u otra actividad tendiente a satisfacer sus necesidades”.

    En sentido general se puede precisar que la motivación como proceso de la regulación inductora encuentra su esencia en la relación que se establece entre necesidad, motivo y objeto-meta, teniendo en cuenta tanto las características psíquicas o internas de cada individuo como las externas de la actividad donde se desarrolla.

 

Importancia de la motivación en la Educación Física

 

    La Educación Física como forma de actividad humana requiere por parte de la personalidad un móvil para poder ejecutarse, de ahí que la motivación como componente de la regulación inductora asuma en ella una importancia decisiva.

    Uno de los procesos esenciales que permite a los alumnos esforzarse por cumplir las acciones dentro de la clase es la motivación, según Pila (1988) este es uno de los factores más importante que condiciona la Educación Física.

    En la Educación Física como en toda actividad humana la motivación constituye el componente más importante dentro de los procesos inductores de la personalidad, siendo en este caso quien determina la dirección o nivel de activación de la conducta hacia la actividad física en cuestión.

    Para López (2006), la motivación contribuye a despertar en los alumnos el deseo de realizar actividades de carácter físico deportivas.

    En la Educación Física resulta imprescindible una correcta orientación motivacional por parte de los alumnos, ya que esta influye notablemente en el cumplimiento de los objetivos propuestos. En este sentido Knapp, citado por Sáenz López Buñuel, Ibáñez Godoy y Giménez Fuentes Guerra (1999), afirman que “la motivación es el factor más importante para la adquisición de una habilidad motriz”.

    La motivación hacia la Educación Física influye también en la actitud que adoptan los alumnos, el modo en que realizan las actividades, así como en el nivel de esfuerzo que requieren para cumplir con las tareas de la misma. Para Sáenz López Buñuel, Ibáñez Godoy y Giménez Fuentes Guerra (1999), la motivación es básica para lograr la atracción de los alumnos hacia la práctica de actividades físicas.

    Según Florence, citado por López Rodríguez y González Maura (2001), los alumnos motivados sienten placer y deseos en ejercitarse y aprender Educación Física.

    A su vez, la toma de conciencia de los objetivos a cumplir en la clase por parte de los alumnos se produce gracias a los motivos (Sainz de la Torre León, 2003). Cuando los alumnos no se hallan motivados por participar activamente y disfrutar de las clases de Educación Física, los resultados que se obtienen en las acciones que dentro de ella se llevan a cabo no son los más favorables, lo que limita a su vez la capacidad de mantenerse en dicha actividad y superar concientemente los obstáculos que se puedan presentar en el camino hacia el logro de los objetivos.

    Asumir la Educación Física como una necesidad de bienestar y salud para la persona que contribuya a la motivación por realizarla, permite una mejor disposición y toma de conciencia en el proceso de aprendizaje y perfeccionamiento de las habilidades y capacidades a desarrollar e influye en la incorporación de la práctica de ejercicios físicos como un hábito de vida.

    Todo profesor de Educación Física debe lograr que sus alumnos se encuentren motivados hacia las ejecuciones que se realizan, de ello depende en gran medida el éxito de la clase.

 

Recomendaciones útiles para motivar a los alumnos hacia la Educación Física

 

    Debido a la importancia de lograr una motivación adecuada de los alumnos hacia las ejecuciones de la clase de Educación Física, se enumeran una serie de recomendaciones que pueden resultar de utilidad a los profesores que imparten esta asignatura, las cuales han sido compiladas por el autor a través de búsquedas en la bibliografía especializada o derivadas de entrevistas a profesores de experiencia y encuestas a psicólogos expertos en motivación.

    Las recomendaciones derivadas de la entrevista a profesores de Educación Física y la encuesta a psicólogos expertos en motivación han sido tomadas de la fuente siguiente:

    Morales Tarifa (2008). “Plan de orientaciones psicopedagógicas para brindar atención a la motivación de logro en la Educación Física con alumnos de Secundaria Básica”.

    A continuación se ofrecen las recomendaciones antes mencionadas:

1.     Garantizar la toma de conciencia de los alumnos hacia la Educación Física a partir de comunicarles la importancia de las actividades que en ella se realizan.

    Es importante que el profesor comunique a los alumnos el por qué y para qué se realizan las ejecuciones de la clase y al mismo tiempo permita en estos la comprensión de su importancia, de esta manera logrará la toma de conciencia del los educandos durante el proceso y creará en ellos la necesidad de realizar las actividades de la clase.

    Esta recomendación asume importancia no sólo para la motivación de los alumnos hacia la clase de Educación Física, sino también para que estos incorporen la práctica de las actividades físicas como un hábito de vida.

    Si el alumno no comprende la importancia de las actividades que se realizan en las clases, es menos probable que se halle motivado por realizarlas.

2.     Actuar en las clases como un propio participante, realizando en la medida de lo posible las ejecuciones junto a los alumnos.

    En este sentido Saínz de la Torre León (2003) expone como máxima que a entrenadores con pobre grado de implicación en las tareas, corresponden deportistas poco motivados y poco propensos al esfuerzo.

    La implicación del profesor en las ejecuciones de las clase, como un participante más, resulta un elemento motivante para los educandos, ya que tiende a crear una mayor identificación y comunicación profesor–alumno en el proceso de enseñanza–aprendizaje.

3.     Ser ejemplo como profesor.

    Es una premisa importante para el profesor predicar con su ejemplo ante sus alumnos, su condición de paradigma para los educandos hace que estos le sigan y mantengan una disposición favorable en la clase.

    Si los alumnos perciben en el profesor falta de motivación al impartir las clases, no sentirán tantos deseos de llevar a cabo las ejecuciones y/o actividades.

4.     Tener en cuenta en las clases, siempre que sea posible, la introducción de cambios novedosos en las formas organizativas, el área donde se realizan, así como los métodos y medios de enseñanza (ser creativos).

    El profesor debe evitar que sus clases se desarrollen en un ambiente monótono, por ello resulta eficaz su creatividad en función de planificarlas de manera que los alumnos constantemente se enfrenten a experiencias novedosas que les resulten atractivas y que les estimulen a participar de la Educación Física.

    Debe procurarse, en lo posible, que siempre exista un elemento en la clase que constituya una “sorpresa” para los educandos.

    Para Sáenz López Buñuel, Ibáñez y Giménez Fuentes Guerra (1999) la novedad suele ser atractiva para los alumnos.

5.     Motivar las clases a través de juegos u otras opciones de interés para los alumnos.

    El juego es un buen recurso para motivar según refieren Sáenz López Buñuel, Ibáñez y Giménez Fuentes Guerra (1999), además de constituir un método a través del cual los alumnos experimentan satisfacción y al mismo tiempo desarrollan habilidades y capacidades importantes para la vida en sociedad.

    Fernández y otros (1993), citados por Sáenz López Buñuel, Ibáñez y Giménez Fuentes Guerra (1999) refieren que el juego se convierte en un método de aprendizaje y motivación muy útil en las clases de Educación Física.

    Si somos capaces de incorporar los juegos en las clases, acordes a las características de los educandos, para apoyar el cumplimiento de los objetivos previstos, contribuiríamos al desarrollo de los alumnos de una forma activa y placentera.

6.     Tener en cuenta en la planificación los gustos y preferencias de los alumnos.

    Según Sáenz López Buñuel, Ibáñez y Giménez Fuentes Guerra (1999) la selección de contenidos que sean atractivos para el alumnado es un criterio que puede favorecer o perjudicar la motivación.

    El profesor debe tener en cuenta al planificar las acciones de sus clases los gustos y preferencias de los alumnos, de manera que éstos sientan agrado por lo que realizan y no se vean contrariados en este sentido. Según López (2006) los educandos se sentirán realmente motivados en la medida que la clase dé respuesta a sus necesidades espirituales y de rendimiento.

    Es recomendable intercambiar con los educandos constantemente sobre las formas en que se están llevando a cabo las clases y a partir de ello tomar iniciativas que puedan ayudar a que logren una mayor satisfacción al realizar la Educación Física.

7.     Seleccionar ejercicios asequibles a los alumnos.

    El profesor debe planificar ejercicios que resulten asequibles para los alumnos, ya que de seleccionar aquellos que sólo puedan ser realizados por los más aventajados se propiciará en el resto de los educandos una pérdida de los deseos de realizarlos exitosamente. Para ello es importante conocer las características de cada miembro del grupo así como sus posibilidades de desempeño y en este sentido llevar a cabo un trabajo individualizado si es preciso.

    Según López (2006) el hecho de seleccionar ejercicios y actividades asequibles al alumno debe permitirle poner en tensión todas sus fuerzas, viéndose recompensado con la realización exitosa, lo cual constituye un elemento estabilizador de su motivación. En este sentido se debe determinar el grado de dificultad de las ejecuciones en el límite de lo que el educando puede hacer, ya que las demasiado fáciles o difíciles traen consigo la pérdida del interés.

8.     Reconocer los logros de los alumnos.

    El profesor debe reconocer en el alumno los logros que ha ido obteniendo de manera que esto resulte un estímulo que le ayude a seguir realizando exitosamente las ejecuciones. No es recomendable estar ajeno a los logros de algún educando, ya que esto le pudiera provocar pensamientos desfavorables, del mismo modo no se debe llevar a cabo un reconocimiento excesivo ya que de esta forma se adaptará al alumno a que lo más importante sea el reconocimiento y no el placer interno derivado de la propia ejecución.

    Es importante que la acción de reconocer los logros de los alumnos vaya acompañada de indicaciones precisas que los estimulen a seguir desempeñándose exitosamente en ejecuciones futuras.

9.     Desarrollar la clase en un clima donde prime la alegría.

    Para Hernández (1990), citado por Sáenz López Buñuel, Ibáñez y Giménez Fuentes Guerra (1999), el clima de la clase depende también del profesor y va a ser fundamental para la motivación del alumnado. Si el ambiente es relajado y distendido, los alumnos tendrán una actitud más positiva que en un clima tenso y estricto.

    El profesor debe garantizar que el clima de la clase sea agradable, ya que de esta manera los alumnos sentirán agrado al participar de la misma y darán lo mejor de sí en ella. Es importante tener en cuenta los gustos y necesidades de los alumnos, así como la planificación de acciones que sean compatibles con estos. Se debe mostrar ante el grupo un estado de ánimo favorable en todo momento así como un buen uso de la comunicación.

10.     Aumentar el grado de complejidad de los ejercicios a medida que los alumnos los dominen, no dejando errores sin vencer.

    El profesor debe ir aumentando el grado de complejidad de los ejercicios que selecciona para las clases en la medida que los alumnos los vayan dominando, es importante no incorporar un nuevo ejercicio sin que los educandos hayan dominado los que se han orientados anteriormente. Esto permitirá que se vayan experimentando vivencias de éxito en la clase y por consiguiente estados de satisfacción derivados de las ejecuciones logradas.

11.     Darle posibilidades de libertad a los alumnos dentro de la clase para que sean creativos, en la medida de lo posible.

    El profesor no debe propiciar que la clase de desarrolle sin facilidades de libertad para el alumnado, sino por el contrario, debe brindar a los alumnos la posibilidad de ser creativos al realizar las ejecuciones planificadas. Es importante tener presente hasta donde puede ser permisible la creatividad de los educandos sin que se vea afectado el cumplimiento de los objetivos o la calidad de la clase.

    Una clase que brinde poca libertad al alumno, donde exista predominio de los métodos reproductivos, propiciará en los educandos menor satisfacción que aquella donde se permita una mayor creatividad y se base en métodos productivos.

12.     No abusar del control aversivo o negativo en la clase.

    Pasa Saínz de la Torre León (2003), el control positivo se utiliza para fortalecer las conductas deseadas en el alumno, contribuyendo a incentivar la motivación del mismo, mientras que el control negativo persigue eliminar las conductas que consideramos inadecuadas, a través de la crítica o el castigo, lo que deteriora la diversión y alegría por la práctica deportiva.

    El profesor debe tratar de no abusar del control negativo en la clase, sólo valerse de esta manera en caso que las circunstancias así lo requieran (ya sea para imponer disciplina u otras situaciones que lo exijan). En él debe predominar el control positivo propiciando que la clase se desarrolle en un ambiente agradable.

13.     Mostrar como profesor un buen estado de ánimo en la clase.

    El profesor debe mostrar ante sus alumnos un buen estado de ánimo, los problemas personales no deben influir negativamente en la posición que adopta ante el grupo. Su actividad, según López (2006), debe caracterizarse por un trato afable, una disposición adecuada ante el trabajo, por la introducción de medidas para animar a los alumnos y la ayuda a los que presentan dificultades.

 

    La comprensión por parte del profesor del proceso motivacional y su importancia en la Educación Física, constituye un conocimiento imprescindible para lograr una disposición favorable de los alumnos hacia las clases.

    Las recomendaciones que han sido mencionadas en este artículo, no constituyen las únicas variantes a tener en cuenta en las clases para motivar a los alumnos, simplemente ofrecen algunos consejos a seguir para lograr la motivación de los educandos hacia la Educación Física.

    El profesor constantemente debe buscar alternativas que proporcionen en los alumnos placer interno por las ejecuciones que se realizan y los muevan a buscar cada día nuevas experiencias en las clases de Educación Física, preparándolos así para que el ejercicio físico se convierta en un hábito de vida sano y placentero.

Consideraciones finales

No te quedes callado

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