La iniciación deportiva y la intervención del adulto. 1

Nuestro campo de análisis y reflexión será el deporte educativo infantil en el dominio escolar y extraescolar, haciendo hincapié en la importancia de lo social y lo afectivo para un desarrollo sano y equilibrado de los niños y niñas.
    Dentro de esto ultimo consideraremos y analizaremos en particular las maneras de intervención del adulto como un elemento central y determinante, es decir el rol del docente en los procesos de iniciación deportiva.
    Desde este punto de vista, reflexionaremos sobre la posibilidad de que la iniciación deportiva – entendida en un sentido amplio, sea en escuelas, clubes o asociaciones barriales – sea un espacio de participación democrática, donde los alumnos y alumnas sean protagonistas activos de ese proceso educativo, y no participantes pasivos en una estructura donde todo esta decidido por el adulto y desde el adulto.
    En síntesis, intentaremos analizar desde los puntos de vista mencionados, y ejerciendo una mirada crítica sobre nuestro propio rol de educadores, que contribución podemos hacer desde un proceso de iniciación deportiva para mejorar de la calidad de vida de nuestros alumnos y alumnas.

Introducción
     En torno a las definiciónes de DEPORTE e INICIACION DEPORTIVA

     Aunque no es el objetivo de este trabajo, y a riesgo de ser reiterativos creemos que en primer termino tal vez sea necesario aclarar, e intentar acordar una definición de deporte, ya que estamos frente a un concepto polisémico y de uso muchas veces ambiguo.

     Según el Diccionario Santillana, Deporte tiene dos acepciones. La Nº 1, dice que es

     “toda actividad física, sujeta a reglamento, que se practica en competición, de forma individual o colectiva”. La segunda acepción nos reenvía al sentido popular, diciendo que son “ciertos ejercicios físicos, que se realizan sin intención de competir”. Tomaremos la primera, y reteniendo este elemento central del deporte moderno que es la competición. Pierre Parlebas (1986), afirma en sus textos que deporte es “el conjunto finito y enumerable de situaciones motrices codificadas bajo forma de competición e institucionalizadas” (pp. 55 y 56). De aquí retendremos esto ultimo, ya que esta característica, que tiene en cuenta la presencia de instituciones y la oficialización de reglas y códigos (escritos o no), es capital.

     El mismo autor agrega que los deportes son juegos deportivos “hiper – institucionalizados” que responden a instituciones tales como federaciones en instancias nacionales e internacionales. Por oposición se definen los juegos deportivos no institucionalizados o juegos tradicionales, que no responden a una institución sino a un código local.

     En este caso, y para nuestro análisis, nos referiremos al deporte educativo en la niñez. Nuestra perspectiva no será únicamente tomar el deporte en la escuela, del cual ya sabemos, siguiendo a Angela Aisenstein (1998), que tomado como contenido de la clase de Educación Física se aleja de la lógica del deporte en tanto fenómeno cultural, y se acerca a la lógica de las demás disciplinas escolares.

     Tomaremos el deporte infantil en todas las instituciones donde se enseñe o se intente enseñar deportes a los niños, entendiendo que nuestras reflexiones y análisis pueden ser validas tanto para un Profesor de Educación Física en el patio de una escuela como para un idóneo deportivo en una escuelita de fútbol infantil, por ejemplo.

     Es decir tomaremos al deporte, particularmente los deportes de conjunto o deportes colectivos, no únicamente como contenido escolar sino desde una perspectiva pedagógica más amplia.

     En ese marco, quizás sería más pertinente hacer referencia a INICIACION DEPORTIVA, entendida esta como un proceso cronológico en el transcurso del cual un sujeto toma contacto con nuevas experiencias regladas sobre una actividad físico deportiva (Domingo Blázquez Sánchez, 1995).

     Cómo debe o debería abordarse este fenómeno social que es el DEPORTE. Y qué proviene del mundo de los adultos, con pequeños? Es suficiente con mantener el espíritu o las formas lúdicas?

     Aquí cabría hacer lugar a la discusión sobre si se puede o se debe hablar de deporte en la niñez o si solo se debe hacer referencia al juego.

     Algunos autores como Berthe Reymond Rivière, Claude Bayer y Jean Le Boulch sostienen que la práctica de los juegos deportivos colectivos (institucionalizados) no puede ser afrontada antes de los 11 – 12 años aproximadamente, y que ello podrá ser factible sólo luego de que el niño “acceda a la socialización verdadera, después de haber dominado su egocentrismo y dominado la inestabilidad de su atención” (Bayer, p. 66).

     De acuerdo a esta concepción -que parece haber sido retomada en Argentina a nivel de documentos de la Educación Física escolar, como los C.B.C. de E.G.B. y el Diseño Curricular de la Provincia de Buenos Aires-, en niños y niñas de menos de 11 años deberíamos hacer referencia a juegos motores, juegos reglados, o al decir de Parlebas, juegos deportivos no institucionalizados.

     En este caso haremos referencia a una iniciación deportiva a través del juego, es decir en el juego como juego deportivo, un juego de oposición -cooperación (de acuerdo a las clasificación de situaciones sociomotrices de Parlebas, 1995)- donde está presente la comunicación y la contracomunicación, donde hay competencia -, un juego que algunos han dado en llamar pre-deportivo (denominación que sería necesario rediscutir), una iniciación deportiva que utiliza al juego como medio didáctico para, y no como un fin en sí mismo.

     También cabe aquí señalar que sería necesario profundizar en las concepciones que plantean al juego como preparatorio al deporte, ya que esto supone una superioridad, un “imperialismo”, al considerar al deporte como una forma motriz -sociomotriz- más acabada, más completa y más perfecta; al respecto varios autores como el mencionado Bayer y el mismo Parlebas han cuestionado y refutado esta concepción de amplia raigambre en la bibliografía especializada y en la práctica de los profesores de Educación Física1.

     Coincidiendo con ambos autores, podríamos afirmar que el juego es algo distinto al deporte y que ambas prácticas motrices deben estar presentes en las distintas instancias socioculturales, en particular en aquellas que tienen que ver con una educación corporal y con la práctica de actividades físicas para la mejora de la salud desde una perspectiva grupal.

(Algunas) ideas para ir deshilvanando
     Hemos escuchado y leído hasta el hartazgo que “deporte es salud”; en nuestro caso, se podrá afirmar con liviandad que siempre la actividad física y el deporte contribuyen a mejorar la salud de la niñez?

     Se han escrito miles de paginas, de libros y artículos sobre las consecuencias negativas de un deporte mal practicado y mal conducido en la niñez, y de las repercusiones tanto osteoarticulomusculares sobre un organismo en crecimiento como del stress psicológico que pueden generar las presiones externas.

    Instituciones tan prestigiosas como las Sociedades de Medicina del Deporte de diferentes países han alertado sobre estos peligros. Estadísticas realizadas en distintos años y lugares dejan constancia de los miles de niños que han sufrido y con secuelas para toda la vida, problemas que a decir verdad, parten de los adultos.

     Nada mas alejado de la realidad en esos casos que afirmar que el deporte es salud o que el deporte es escuela de vida.

     Existe el mito de que la práctica de actividades físicas conduce a una mejora de la salud, y la salud según la OMS es “El completo bienestar psíquico, físico y social y no solo la ausencia de enfermedad o accidente”.

     Pero para que esta mítica relación causal deporte – salud pueda seguir siendo causal y no sólo expresión de deseos deben combinarse ciertos elementos:

 

  • Sistematicidad de la actividad física

     

  • Adecuada relación esfuerzo – reposo

     

  • Cuidado del propio cuerpo

     

  • Alimentación equilibrada

     

     Pero si sólo analizamos estos factores, aparentemente más instrumentales , y de carácter biológico podríamos decir, nos estamos olvidando de todo aquello que está dentro del mundo afectivo del niño/a, y de lo cual prestigiosos autores (Wallon, Vigotsky, Piaget mismo) han dado cuenta en numerosos estudios reafirmando la importancia del entorno en el desarrollo sano de un niño/a.

     Si bien sabemos que el deporte infantil no es la continuación por otros medios del deporte de los adultos, ni es la continuación del deporte de alto rendimiento, no debemos dejar de tener en cuenta que el deporte es un fenómeno social (Parlebas, Rouyer, Da Fonseca) y que como tal repercute también en la niñez.

    Mientras que el pensamiento, el análisis y la acción de los adultos parecerían estar dirigidos a si el niño/a hace o no hacen deporte y no en como lo hacen, cabria preguntarse sobre la necesidad de profundizar la reflexión sobre este último aspecto por parte de quienes llevan adelante desde la organización y la conducción el deporte infantil.

Nuestro eje de análisis y algunas proyecciones posibles en la práctica
     La socialización de los niños no se da solo por la acción del adulto sobre el niño, de un generación sobre la otra: hay otra forma de aprendizaje social, que lo constituyen las relaciones entre niños, la vida en el grupo de pares.

     Fue Piaget quien fundamentó esto con mayor claridad, expresando que , las relaciones niño – adulto, cuando están fundadas sobre la imposición y el respeto unilateral, refuerzan el egocentrismo del niño y son fuente de heteronomía.

     Que es la heteronomía? Nomos significa en griego: ley, Hetero: el otro; ley del otro. A ello se opone autonomía, del griego auto: propia, nomos: ley; ley propia.

     Trasladando estas cuestiones sobre el rol del adulto al campo de la iniciación deportiva, podríamos preguntarnos:

Cuál es o debe ser el rol del docente en un proceso de iniciación deportiva?
     Para disminuir la presión de los adultos sobre los niños, la Comisión Australiana para el Deporte elaboró un Código de Comportamiento para el Deporte, del cual nos parecieron relevantes los siguientes sugerencias a tener en cuenta (dirigido a padres, profesores, árbitros, espectadores y organizadores que actúan en el campo del deporte infantil):

 

  • Implica a los niños en la planificación, evaluación y toma de decisiones relacionadas con la actividad

     

  • Evita que los programas deportivos se conviertan en un entretenimiento para los espectadores y se centran en las necesidades de los participantes más que en el disfrute de los que miran

     

  • Enseña a los jugadores que las reglas del juego son acuerdos mutuos que nadie debe romper o eludir

     

  • Ayuda al niño a comprender las responsabilidades e implicaciones de su libertad para elegir entre un juego justo e injusto.

     Por otro lado, y buscando referencias de autores que nos permitan fundamentar nuestra postura, podríamos citar a Le Boulch y Reymond Rivière.

No te quedes callado

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Un comentario

  1. perla marzo 23, 2011

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