¿Es posible aprender jugando en el medio acuático en Educación Física? Un ejemplo práctico con las equilibraciones

Introducción

En la actualidad muchos centros educativos, ya sean públicos, privados o privados concertados, incluyen, dentro de las horas de Educación Física sesiones dedicadas al desarrollo de la motricidad acuática. Este hecho es favorable para el desarrollo integral de los alumnos1, pero tendrá cabida dentro del currículum escolar siempre y cuando se plantee la práctica de las actividades acuáticas desde el enfoque educativo, ya que, aunque partimos del supuesto en el que tanto padres como educadores perseguimos los mismos fines, a la hora de unificar criterios para establecer unos contenidos, modelos de enseñanza, evaluación, etc., la unión que en principio suponíamos ya no es tal.

Para evitar que esto ocurra planteamos una metodología acorde con el contexto educativo. Se trata de proponer actividades más motivantes y atractivas para los alumnos, a la vez que se establecen una serie de objetivos a conseguir. Dichos objetivos deben estar de acuerdo con los bloques de contenidos en Educación Física, y en cada una de las sesiones se trabajarán conceptos, procedimientos y actitudes, para lograr un/os objetivos específicos.

El objetivo de este artículo es presentar un ejemplo práctico, a través de una unidad didáctica, de la enseñanza comprensiva a través del modelo integrado en el medio acuático (Moreno y Gutiérrez, 1998; Moreno y cols., 2000; Moreno, en prensa), para, de este modo, entender como debería organizarse el proceso de aprendizaje en la adquisición de las habilidades motrices acuáticas en el currículum escolar. Teniendo en cuenta que, para que dicha organización sea posible, debe existir una coordinación entre el maestro especialista y el técnico en actividades acuáticas. Así pues, con el fin de evitar que estas horas queden como una actividad extracurricular dentro de las horas lectivas, es primordial la unión de criterios entre los distintos profesionales, a la vez que implica un cambio por parte de la Administración.



2. Modelo teórico

Según Moreno y Gutiérrez (1998) en las etapas de infantil y primaria tiene particular importancia la conexión entre el desarrollo motor y el desarrollo cognoscitivo. Los juegos adquieren un gran valor educativo por las posibilidades de exploración del propio entorno y por las relaciones lógicas que se favorecen a través de las interacciones con los objetos, con el medio, con otras personas y consigo mismo. No hay que olvidar que el juego motor es uno de los principales mecanismos de relación e interacción con los demás y, es en estas etapas, cuando comienza a definirse el comportamiento social de la persona (el carácter expresivo y comunicativo del cuerpo facilita y enriquece la relación interpersonal) así como sus intereses y actitudes. Relacionado con lo anterior, Linaza y Maldonado (1987), explican que la construcción que realiza el niño de su conocimiento social está profundamente relacionada con sus interacciones sociales, exactamente en el mismo sentido en el que su conocimiento físico está relacionado con sus actuaciones sobre el entorno, y una gran parte de las interacciones sociales del niño tienen lugar precisamente en el terreno del juego.

Por todo ello, la forma de trabajo que planteamos se caracteriza por proponer un aprendizaje significativo, siendo el alumno el verdadero protagonista de su aprendizaje. Utilizamos como nuestro mejor recurso didáctico el juego o las formas jugadas, con una metodología acorde con la LOGSE como la “indagación” o el “descubrimiento guiado”. El método propuesto es el “modelo integrado” (Read, 1988), desarrollado en España por Devís y Peiró (1992) y utilizado por primera vez por Moreno y Gutiérrez (1998) en las actividades acuáticas. De este modo, las actividades presentan problemas que el alumno debe solucionar, tras cada uno de los intentos se plantean unas reflexiones para conseguir una mejor comprensión del juego o comenzar con el aspecto más específico de los movimientos (modelo aislado).

Respetando este modelo y apostando por un aprendizaje constructivista en las actividades acuáticas fundamentado en el análisis ecológico o situacional de aprendizaje, en el que existen tres fuentes de control (Ruiz, 1999); por un lado la ambiental, donde el sujeto se mueve; por otro lado, la relacionada con el propio participante; y por último, la tarea propuesta, además del componente cognitivo que interviene, creemos que este supuesto se convierte en un claro ejemplo de su puesta en práctica, como ya se hizo en una anterior publicación (Moreno y Gutiérrez, 1998). A continuación, pasamos a comentar cada uno de las tres fuentes de control.

El ambiente. Para Malina (1980, citado en Ruiz, 1987), existen tres componentes: el componente natural del medio, tal y como es; el componente construido, artificial; y el componente relacional, humano. Para algunos autores existen connotaciones diferentes para los términos medio y ambiente.

  • El medio entendido como el conjunto de elementos con los que el niño puede entrar en contacto. Según Schmitt (1995) hay que acondicionar el medio para organizar mejor la enseñanza y facilitar un aprendizaje sin asistencia exterior, lo que permitirá al niño ser autónomo desde el principio, sin falsear la relación con el medio. De este modo habrá que actuar sobre el medio y transformarlo, para su mejor conocimiento.

  • El ambiente hace referencia a las condiciones geo-ecológicas en las que los sujetos de una sociedad o grupo conviven. La mayoría de las piscinas carecen de elementos decorativos lo que hace la práctica menos motivante. Moreno y Gutiérrez (1998) aconsejan una serie de elementos que pueden formar parte de la estructura ambiental, entre los que resaltarían los murales, los dibujos realizados por los propios alumnos, los materiales hinchables, los toboganes, etc.

En la misma línea encontramos a Schmitt (1995), que con relación al acondicionamiento del medio, plantea una metodología a partir de situaciones problema o modelo auto-adaptativo de aprendizaje. Se tratará de crear un medio experimental con el fin de que el alumno construya su propia motricidad acuática. Es conveniente hacer una buena elección de las situaciones en función de los objetivos a alcanzar, favoreciendo la entrega de la personalidad entera y facilitando su autoconstrucción y su auto-adaptación.

El alumno. Desde esta propuesta consideramos imprescindible el aprendizaje de unas habilidades motrices previas a las habilidades deportivas para conseguir un posterior dominio del medio acuático. En la presente unidad didáctica trataremos las equilibraciones, que estarían directamente relacionadas con otras habilidades motrices acuáticas (Moreno y Gutiérrez, 1998): respiración, flotación y equilibrio.

  • La respiración. En ella van a darse una de las modificaciones más grandes respecto al medio terrestre. Siguiendo la pauta general de ofrecerle al alumno la gama más amplia posible de alternativas debemos provocar que el alumno vivencie cuál es la respiración más apropiada y debe saber diferenciar entre dos fases respiratorias: inspiración (toma de aire) y espiración (expulsión del aire), así como los diferentes tipos de apneas.

  • La flotación. Como ya sabemos, el hecho de estar sumergido en un elemento líquido como es el agua, conlleva que aparezca la fuerza de flotación (principio de Arquímedes), que va a suponer una experiencia totalmente nueva para el alumno. Por todo esto, tendremos que centrar el trabajo con el alumno, fundamentalmente, en el conocimiento por parte del principiante de su capacidad de flotación y de su forma de flotar. Deberemos tener en cuenta otros factores, como el peso específico, la respiración, el estado de relajación y la densidad del agua.

  • El equilibrio. La posición de equilibrio en el medio acuático está determinada por la posición relativa del centro de gravedad y del centro de flotación. Debemos tener en cuenta que el cambio de posición de los segmentos corporales provoca un desplazamiento de la posición del centro de gravedad, con lo que el sujeto percibirá nuevas sensaciones que pueden provocar la aparición del miedo en el alumno. Aunque con el juego podremos evitarlo (Álvarez de Dalmau, 1993)

La tarea. Las tareas acuáticas, tradicionalmente se han utilizado en el proceso de aprendizaje para que los aprendices fueran unos buenos nadadores en el futuro. Sin duda alguna, su utilización puede ser una ayuda para que los niños adquieran determinados conocimientos en un proceso dado, pero, desde nuestro punto de vista, no tienen que exigir al practicante, de forma exclusiva, el dominio de unas determinas técnicas natatorias. Estos se tienen que convertir en creadores de escenarios interactivos en el medio acuático, siendo a través de dicho contexto, donde se irán adquiriendo las habilidades motrices acuáticas (equilibraciones, desplazamientos, giros y manipulaciones) y que en un futuro la combinación de las mismas dará lugar al dominio de las habilidades deportivas acuáticas (combinación de habilidades motrices acuáticas).


3. Propuesta práctica a través de una unidad didáctica

La unidad didáctica está vinculada estrechamente al bloque de contenidos de “El cuerpo: imagen y percepción”, trabajaremos sobre todo el equilibrio, la flotación y la respiración. No solamente nos hemos centrado en este bloque, más aún, hemos intentado tratar estos mismos contenidos a partir de otros bloques (juegos, habilidades y destrezas, expresión y comunicación). Esta diseñada para primer curso del primer ciclo de Primaria (6 y 7 años).

Nuestra intervención didáctica se caracteriza por una estrategia en la práctica global y una estrategia en la práctica global polarizando la atención. Para la consecución de los objetivos de esta etapa utilizamos estilos de enseñanza tradicionales (asignación de tareas), participativos (enseñanza recíproca), cognoscitivos (descubrimiento guiado y resolución de problemas) y creativos.

Debemos aclarar que la unidad didáctica no contempla ningún alumno con necesidades educativas especiales, así pues partimos de un centro sin alumnos de integración, aunque esta circunstancia no implica que no sea posible realizarlo en caso contrario, lógicamente se necesitarían algunas adaptaciones para cubrir unas necesidades específicas.

Hemos intentado no tratar únicamente un sólo contenido, ya que consideramos que la unidad didáctica es bastante amplia y ofrece bastantes posibilidades. En ocasiones, dentro de las sesiones hemos introducido algunas actividades que no estaban relacionadas directamente con los contenidos, pero que en determinadas situaciones nos han sido realmente útiles para que el resto de las actividades pudieran llegar a buen término.

La unidad didáctica ha sido ambientada en el mundo de “Los Piratas”, los títulos están relacionados, y muchas de las tareas han sido explicadas simbolizando dicho mundo, aunque son totalmente libres de modificación para adaptarlas a cada caso concreto (intereses de los alumnos, recursos disponibles, etc.).


3.1. Desarrollo de la unidad didáctica

El desarrollo de la unidad didáctica se describe en las siguientes tablas.

Título de la unidad didáctica: Equilibraciones
Objetivos generales:
*Superar el miedo al medio acuático.
*Conseguir el fomento de hábitos de práctica física regular a través del desarrollo de dicho medio.
*Realizar inmersiones con dominio básico de los ritmos respiratorios.
*Alternar el trabajo con los ojos abiertos y cerrados en inmersión.
*Equilibrarse en cualquier posición, tanto en piscina poco profunda como profunda.
*Resolver problemas que exijan el dominio de patrones motores adecuándose a los estímulos perceptivos y seleccionando los movimientos, previa valoración de sus posibilidades.
*Realizar flotaciones variadas.
*Participar en juegos y actividades estableciendo relaciones equilibradas y constructivas con los demás, evitando la discriminación por características personales, sexuales y sociales, así como los comportamientos agresivos y las actitudes de rivalidad en las actividades competitivas.
De los conceptos:
*Conocer las partes del cuerpo.
*Lateralidad: reconocer izquierda y derecha respecto a sí mismo.
*Relaciones topológicas básicas.
*Respiración: inspiración, espiración y apneas (inspiratorias y espiratorias).
*Manipulaciones en situación estática y dinámica.
*Conciencia postural dentro del agua, en reposo y en movimiento.
*Tono y relajación muscular (contracción y descentración).
*El espacio y el tiempo (situación y duración).
De los procedimientos:
*Percepción, utilización, identificación y representación del propio cuerpo y el de los demás dentro y fuera del agua.
*Reconocimiento y adaptación a diferentes duraciones y adecuación de movimiento a estructuras rítmicas sencillas.
*Afirmación de la lateralidad corporal.
*Relajación global y respiración en situaciones estáticas y dinámicas.
*Experimentación y toma de conciencia de las distintas posturas, considerando el tono muscular.
*Coordinación dinámica general a través de desplazamientos simples, variando el elemento de propulsión y superando obstáculos.
*Apreciación de las dimensiones espaciales.
*Reconocimiento y adaptación a diferentes duraciones y adecuación de la respiración.
De las actitudes:
*Respeto hacia nuestro cuerpo.
*Adaptarse a sus posibilidades y limitaciones.
*Colaboración con los demás y respeto por el material.
*Superación ante los obstáculos.
*Valoración positiva hacia nuestro cuerpo y el de los demás.
Desarrollo y organización: en general, gran grupo o pequeños grupos.
Método: modelo integrado.
Materiales utilizados: pull-boys, tablas, tapices, burbujas, pelotas, etc.
Evaluación:
*Fichas de seguimiento.
*Pruebas prácticas.
*Fichas de coevaluación.


Cada una de las sesiones de la unidad didáctica está compuesta por los siguientes apartados:

  • Unidad didáctica. Corresponde al objetivo general de la unidad didáctica, en este caso, equilibraciones en el medio acuático.

  • Objetivo. Hace referencia al objetivo específico de la sesión.

  • Contenidos. En este apartado encontramos: procedimientos, conceptos y actitudes.

  • Curso. Especifica el curso al que está destinada la unidad didáctica, que corresponde con el primer curso de Primaria.

  • Ciclo. Muestra el ciclo al que está destinada la unidad didáctica, que corresponde con el primer ciclo de Primaria.

  • Nº de alumnos. Coincide con el número de alumnos por sesión, en este caso serían 25 alumnos, que es el promedio de alumnos por aula, aunque no implica que un educador deba estar con todos, lógicamente se dividirían, al existir la ayuda de un técnico acuático.

  • Sesión. Corresponde con el número de sesión.

  • Nombre. Coincide con el nombre de la sesión.

  • Metodología. Hace referencia al modelo teórico en el que nos apoyamos, la enseñanza comprensiva a través del modelo integrado.

  • Material. Se enumera el material empleado en las sesiones, aunque esto no debe entenderse como algo rígido y estrictamente necesario para el desarrollo de las actividades.

  • Instalación. Especifica la profundidad de la piscina. Debemos aclarar que no es rigurosamente necesario que las actividades se realicen en la parte de la piscina que se especifica, ya que esto queda a decisión del especialista que realice la sesión, que vendrá marcada por la realidad educativa.

  • Objetivos específicos. Indica el objetivo principal que persigue cada una de las actividades planteadas. De este modo podremos tener una visión más específica de la sesión.

  • Descripción. Se explican cada una de las actividades o juegos.

  • Reflexiones. Este apartado contiene:

    • Reflexiones del profesor. Tanto antes, como durante y al terminar la sesión, el especialista debe plantearse una serie de reflexiones respecto a las actividades que se realicen y a los objetivos que se pretendan. Estas reflexiones favorecen la auto-evaluación, ayudan a dirigir la atención hacia unos determinados objetivos, proporcionan información en cuanto al momento de aprendizaje en el que se encuentran los alumnos, etc.

    • Reflexiones a plantear a los alumnos. Estas reflexiones se plantearán a los alumnos durante y al finalizar la sesión. De este modo, al plantear estas cuestiones se favorece que el alumno comprenda y asimile tanto el desarrollo del juego como los movimientos que realiza; a la vez que se propicia un aprendizaje más significativo, se obtiene una valiosa información para las próximas prácticas.

No obstante, de la puesta en práctica de la siguiente Unidad Didáctica surgen otro tipo de reflexiones que pueden ayudar en el avance del conocimiento de las actividades acuáticas en general. Por ejemplo, algunas de las preguntas que se puede plantear el educador tras la observación son las siguientes:

  • ¿Qué posiciones adoptan?

  • ¿Realizan movimientos acompasados?

  • ¿Son capaces de mantenerse mucho tiempo en la misma posición?

  • ¿Realizan las actividades con aparente tranquilidad o por el contrario se observa cierta intranquilidad o nerviosismo?

  • ¿Qué parte de la piscina prefieren?

  • ¿Qué distribución espontánea suelen formar?

  • ¿Surge el juego espontáneo?

  • ¿Qué uso espontáneo le dan al material?

  • ¿Buscan la colaboración o prefieren realizar las actividades de forma individual?

  • ¿Prestan atención cuando tienen una duda de cómo lo hace el compañero?

  • ¿Solicitan más material?

  • ¿Cambian la forma de desplazamiento?

  • Antes de comenzar su tarea, ¿esperan a ver cómo lo hace el compañero?

  • ¿Creen que es mejor realizar la actividad inmediatamente tras la señal para ser el primero, o es preferible reflexionar un poco antes sobre la posición inicial?

  • Etc.


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